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Tecnología · 7 min de lectura

Del papel al QR: cómo montar tu carta digital en una tarde

Qué necesitas, en qué orden hacerlo y los cuatro errores que hacen que una carta QR acabe siendo un PDF que nadie actualiza.

Equipo de Carta Digital Fácil · 16 de agosto de 2026

La mayoría de cartas QR que hay pegadas en las mesas son una foto del PDF de hace dos años. Funcionan mal, el cliente hace zoom, se cansa y pide lo de siempre. Montar una carta digital de verdad lleva una tarde y se hace así.

Antes de empezar: reúne cuatro cosas

  • La carta que tengas, en el formato que sea. Sirve un PDF, un Word o una foto del papel.
  • Los precios actualizados. Es el momento de revisarlos, no después.
  • Las fotos que tengas de los platos que más vendes. Si no hay, se empieza sin ellas.
  • Los alérgenos. Los catorce del reglamento, plato a plato. Es lo que más se tarda y lo que no se puede saltar.

El orden que funciona

1. Categorías primero, platos después. Entradas, tapas, arroces, postres. Si la carta empieza bien organizada, todo lo demás es rellenar.

2. Los diez platos que más vendes, con foto. No hace falta fotografiar los ochenta. Los que tiran de la venta, con buena foto; el resto, con nombre y descripción.

3. Extras y variantes, con su precio. Sin cebolla, punto de la carne, ración o media. Si esto está bien puesto, la comanda llega clara a cocina y no se rehace nada.

4. Alérgenos. Con iconos, no con una nota al pie que nadie lee.

5. Idiomas, si tienes turismo. La traducción automática deja el 90 % bien; lo que hay que revisar son los nombres propios de los platos.

Los cuatro errores que la matan

Subir el PDF y quedarse tan ancho. Un PDF no es una carta digital: no se lee en el móvil, no se traduce y no se actualiza. Es exactamente el problema que venías a resolver.

No poner precios. Pasa más de lo que parece, por miedo. El cliente que no ve el precio no pide: pregunta, y preguntar cuesta más que irse.

Una carta para todo el día. Los desayunos a las once de la noche sobran. Programar franjas horarias es diez minutos y cambia la experiencia entera.

Que la carta viva aparte del TPV. Si son dos sitios distintos, un día dirán precios distintos. Y el que se equivoca delante del cliente eres tú.

Cuando ya está publicada

Imprime los QR y ponlos donde se ven: en la mesa, en la carta de papel si la mantienes y en el escaparate. Y enlázala desde tu ficha de Google, que es donde la gente decide si entra o no.

A partir de ahí, mantenerla es tocar un precio cuando cambia. Que es justo lo que antes costaba una imprenta y dos semanas.

¿Lo vemos con tu carta delante?

Media hora, sin compromiso y con tu local encima de la mesa. Sales sabiendo qué haría por ti y qué no: si no te encaja, te lo decimos.

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